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Antes del Camino de Santiago: recomendaciones

El Camino es una ocasión única para conocer a personas con las que tienes algo en común – llegar a Santiago -, y por ello la relación surge espontáneamente. Nos hemos acostumbrado a “no vernos” y ni siquiera, muchas veces, nos damos los buenos días. Te sorprenderá como en el Camino el peregrino está pendiente de los peregrinos, de los otros. No irás posiblemente al mismo ritmo que los demás, puede ser que no coincidas en el mismo albergue, pero mantendrás una relación con todos ellos, pues antes o después te volverás a encontrar.

¡Aprovéchalo!

El Camino te permite disfrutar de momentos en los que podrás aislarte, reflexionar y pensar en tantas cosas que la rutina diaria no te deja, ¡tal vez empieces a conocerte a ti mismo!, te enriquecerá.

El Camino es una escuela de austeridad, de generosidad, de vida. Sabemos cuál es nuestro destino y a él nos obligamos, desechamos todo lo que nos sobra para ser más ágiles, nos centramos en lo importante. Cuando nos cruzamos con otro peregrino y nos deseamos ¡Buen Camino! recordamos que nuestro camino no termina en Santiago, es mucho más.

Hay que aprovechar todo lo que nos ofrece el Camino sin olvidarse de la riqueza gastronómica y enológica de España. ¡Te ayudamos!

Nuestra experiencia nos permite darte unos consejos para que puedas preparar bien el Camino. Seguro que tienes un amigo que habiéndolo hecho te podrá ayudar, te contará sus vivencias.

Nosotros también lo vamos a hacer: nos referiremos al equipo que necesitas, cómo prepararte físicamente y cómo transcurre normalmente una jornada.

Archivo de recomendaciones en PDF: RECOMENDACIONES

 

EQUIPAMIENTO:

1º Los pies.

De la buena salud de tus pies dependerá en gran parte que alcances Santiago de Compostela o tengas que regresar de forma anticipada a casa. Empezamos por los pies, si éstos fallan ya no hay Camino.

Es importante mantener la piel flexible con el fin de que, con el sudor y el calor, no se agriete, por ello te recomendamos aplicar cada mañana antes de partir un masaje con crema hidratante (tipo Nívea de la lata azul, la de siempre).

El calcetín debe ser, preferiblemente, sin costuras para evitar al máximo las rozaduras y también que permita la evaporación del sudor.

2º Calzado.

La mayoría de las rutas jacobeas pueden realizarse con zapatillas de montaña impermeables siempre que la climatología no sea especialmente desfavorable.

Es más, muchos tramos se recorren sin problema alguno con unas simples zapatillas deportivas. Elijas la opción que elijas, el calzado debe haber sido usado con anterioridad si no quieres que las ampollas se conviertan en un molesto compañero de viaje.

Te recomendamos unas zapatillas para correr a campo través (trekking), que sean muy ligeras (+/- 300 gramos) pero que también tengan buen agarre y te protejan el pie de las irregularidades del terreno.

3º Pantalones.

Para esta época del año son recomendables dos pares de pantalones cortos con bolsillos y uno largo para los momentos del día más fríos (pantalón que se convierte en corto si les quito las perneras). Muy ligeros, fáciles de lavar y secar.

4º Camisetas

Tres camisetas muy ligeras, y que expulsen el sudor.

5º Una sudadera/chaleco

Muy ligeros, con bolsillos y que ocupe poco espacio para las mañanas más frescas.

6º Gorra

Con protección para la nuca. El sol a lo largo del Camino te dará normalmente en la espalda. Ponte crema de alta protección para la piel, especialmente en la cara.

7º Mochila.

Quien viaja ligero, viaja más lejos, por lo tanto tienes que organizarte para llevar solo lo imprescindible.

Es suficiente una mochila de 35 litros. Es importante que se separe de la espalda para evitar la incomodidad del sudor. Que tenga buen agarre en la cadera, el punto donde descansará todo el peso, que nos permite bajar el centro de gravedad.

Que pese poco sin dejar de ser sólida. Ten en cuenta que deberá pesar con el equipo como máximo unos 8 kilos (normalmente un 10% de tu peso) a los que tendrás que añadir el agua para el Camino, que podrás ir repostando a lo largo de la jornada.

Es importante que lleves la funda de la mochila para la lluvia.

8º Chubasquero.

Que te cubra bien, hasta las rodillas. Que pese poco. Entre las que cubren la mochila y las que no, suele haber como mínimo unos 200 gramos de diferencia. De ahí la importancia de la funda de la mochila.

9º Otros.

Es recomendable llevar tres mudas de cada prenda (calcetines, pantalón, calzoncillos y camiseta) incluyendo la puesta. Materiales ligeros, fáciles de lavar y secar.

Recuerda que podrás lavar la ropa en la mayoría de los albergues. Por otra parte, a lo largo del Camino encontrarás lugares en las que comprar lo que vayas necesitando. Ya sabes, los “por si acasos” se dejan en casa.

  • Bastones, son muy aconsejables pues ayudan a mantener el equilibrio y a mantener el torso recto.
  • Toalla: ligera y que ocupe poco espacio.
  • Saco-sábana: Todos los albergues ponen a tu disposición sábanas desechables y también mantas, pero en algún momento determinado te puede ser muy útil esta sábana. Tipo saco, ligera y que se enrolla como la toalla ocupando muy poco espacio.
  • Zapatillas tipo chanclas, ligeras. Para la ducha y descanso al finalizar la etapa. Podrás comprar, en las farmacias a lo largo del camino, pomada antihongos si fuera necesario.
  • Apósitos para ampollas y rozaduras e incluso una aguja y un trozo de hilo. Ten en cuenta que el apósito debo aplicarlo antes de que se forma la ampolla, hazlo en cuanto sientas las primeras molestias. Cortaúñas, navaja multiusos…
  • Para las molestias musculares podrás adquirir en cualquier farmacia crema antiinflamatoria y aplicar en la zona afectada un buen masaje que te va a aliviar.
  • ¿Tienes rozaduras producidas por las correas de la mochila? ¿En los muslos?… Puedes aplicar vaselina, aloe vera… Infórmate en la farmacia, te ayudarán a elegir el mejor remedio.
  • Útiles de Aseo: Para el aseo evita cargar con tubos, frascos grandes. Divide las dosis y recárgalas por el Camino. Pídele a tu dentista una dosis de muestra.
  • Crema hidratante (tipo Nívea, lata azul) mejor el tamaño pequeño.
  • Crema protección solar para cara, brazos y pantorrillas.
  • Antimosquitos
  • Enchufe múltiple para cargadores (teléfono, etc.).
  • Linterna ligera, en los albergues se apaga la luz muy pronto.
  • A pesar de que normalmente podrás disponer de ellas, no está de más llevar unas pinzas o imperdibles para tender la ropa.
  • Ten en cuenta que deberás añadir al peso de la mochila medio litro de agua, medio kilo. Todo suma.

 

CÓMO PREPARARME PARA EL CAMINO

 ¿Haces deporte habitualmente? Enhorabuena, si no es así te recomendamos que comiences a realizar ejercicio de forma regular algunos meses antes de empezar tu travesía. La intensidad de esta preparación dependerá fundamentalmente de tu edad y de tu forma física inicial.

Una idea para prepararte para el Camino es hacer visitas al campo y hacer etapas similares en distancia y dificultad. Esta es una gran forma de entrenar.

Procura ir adaptando el cuerpo al esfuerzo que deberás realizar, distancia, ritmo, peso…

Importantísimo tener “domadas” las zapatillas pues evitaremos muchas rozaduras lo que no excluye el cuidado que deberás realizar cada día al finalizar la etapa.

Acostúmbrate a llevar la mochila, practica con los bastones.

CÓMO TRANSCURRE UNA JORNADA

  • Madrugar, desayunar ligero, unos estiramientos suaves y empieza a caminar. Podrás almorzar a lo largo del camino, repondrás fuerzas.
  • Si eres de los que odian madrugar, seguramente no entenderás que haya peregrinos que se despierten a las 6 de la mañana para comenzar una caminata que finalizarán en torno a las 1 del mediodía. ¡Si tienen todo el día para andar! Cierto, pero en el mes de junio, normalmente a las 12 del mediodía el calor empieza a convertirse en un problema y andar con el estómago lleno, ni apetece, ni te hace más rápido. Por último, si no conoces la zona y quieres pernoctar en uno de los albergues del pueblo o ciudad de destino, recuerda que hay que registrarse y muchos de los albergues se rigen por orden de llegada. Así que no apures o puede que tengas que pasar la noche bajo las estrellas.
  • Una vez que finalices la etapa, dúchate prestando especial atención a la limpieza de tus pies y pasa el resto del día con calzado cómodo que permita a tus pies transpirar: chancletas, sandalias, alpargatas…
  • Deberás lavar y tender la ropa para comer después con tranquilidad.
  • Por la tarde: descansar, realizar algunos estiramientos suaves, las piernas te lo agradecerán. Podrás asistir a la Misa del peregrino, visitar lugares emblemáticos, pasear, comprar algo para el desayuno; cenar y acostarte pronto para que el cuerpo se pueda recuperar. El cansancio se va acumulando.

¡BUEN CAMINO!