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Los impresionantes cañones en la paz del Parque del Estrecho

El Portal Ambiental de la Junta de Andalucía pública un interesante artículo sobre la batería de costa de Paloma Alta y su entorno: Los impresionantes cañones en la paz del Parque del Estrecho

Estos 3 cañones Vickers fueron instalados en los años 40 del siglo pasado en Paloma Alta, en el término de Tarifa, zona estratégica de defensa de la costa española

Una de las principales razones por las que el Parque Natural del Estrecho, que ocupa terrenos de los municipios de Tarifa y Algeciras, se haya mantenido como un paraíso casi virgen a lo largo del tiempo, con escasas construcciones, fue la de encontrarse cerrada durante muchos años para uso militar. Allí, a merced de los fuertes vientos, la Naturaleza ha actuado a su antojo. El Estrecho de Gibraltar, territorio fronterizo, reunía, por exigencias estratégicas de defensa, las circunstancias necesarias para su salvaguarda de modo especial y le confirió siempre ese marcado interés militar. Los años 60 y 70 del pasado siglo -de desarrollismo y construcción desaforada- apenas tuvieron en el Estrecho las consecuencias que en otras partes de la costa española, ya que el territorio era escenario habitual de maniobras y ensayos militares y se convirtió en territorio casi inviolable. Y esa fue en gran medida una garantía de protección.

De esta forma, los fuertes vientos, tal vez la característica climatológica más distintiva de la zona, no tuvieron obstáculos artificiales para seguir moldeando con su acción un territorio duro, con especies vegetales endémicas como la campanita, la aulaga o la chamosquina. Cerca de las playas y los acantilados conviven con el barrón, el tártago, el cuernecillo de mar y otras especies propias de los arenales, como el enebro o la camarina, que otorgan a estos paisajes un encanto especial. Pero en las más de 19.000 hectáreas del parque hay sitio para mucho. En las zonas de sierra (Plata y San Bartolomé) podemos ver acebuches y alcornoques, aunque también pinos y los inevitables eucaliptos de una hoy desaconsejada reforestación.

El Parque Natural del Estrecho es un lugar tranquilo y poco poblado

Un paraíso de biodiversidad

Una de las estampas más características de la zona es la de las vacas retintas paseando por las espléndidas playas de Bolonia y el Retín, compartiendo espacio con los bañistas, aunque en la fauna de la zona destacan las aves. Más de 30 especies han sido registradas en el Parque del Estrecho y es habitual ver cigüeñas, halcones, milanos e incluso especies en peligro de extinción, como águilas imperiales y cigüeñas negras, así como buitres, halcones, alimoches, águilas perdiceras. Incluso buitres leonados en las zonas de sierra.

Cadiz, Estrecho… ¡playas! Desde el Cabo de Plata, en Tarifa, hasta la Ensenada de Getares, en Algeciras, se extiende un rosario de playas de arena blanca y fina, unas fácilmente accesibles, otras al pie de acantilados y todas de gran belleza y valor paisajístico. Destaca poderosamente la playa de Bolonia, que alberga dos figuras de especial protección: la antigua ciudad romana de Baelo Claudia, declarada Bien de Interés Cultural y hoy visitable, y la impresionante duna, declarada Monumento Natural.

Cerca de una de esas playas, la muy surfera de Valdevaqueros, está el paradigma de la importancia militar que tuvo el ahora Parque Natural del Estrecho. Sobre la ensenada del mismo nombre se encuentran tres cañones formidables instalados en los años 40 y que dependieron, hasta que dejaron de funcionar en 2008, del Regimiento de Artillería de Costa 4, el muy gaditano RACTA-4. Se trata de la VI batería de costa Paloma Alta, que tal es el nombre de su ubicación. También hubo una batería en Paloma Baja, la V, de antiaéreos, pero de ella sólo quedan algunos ruinosos edificios.

Los cañones de Paloma Alta son modelo Vickers 381/45 mm, de fabricación inglesa, pesan 97 toneladas y miden casi 18 metros de largo. Podían disparar dos proyectiles de casi 900 kg por minuto y tenían un alcance máximo de 35 kilómetros. La última descarga de estos cañones fue hecha el 24 de septiembre de 2008 a modo de clausura de las instalaciones, de las que el Ejército dejó de hacer uso.

Acceder a ellos no es difícil y actualmente se está estudiando un proyecto presentado por la asociación de artilleros Conde de Gazola, con sede en Segovia, alma máter de la artillería española, para transformar el lugar en un atractivo para las visitas y así “promover la conservación y restauración, de todos aquellos bienes históricos, artísticos, técnicos o etnográficos, relacionados con la Artillería que puedan estar en peligro de desaparición, contando para ello con la colaboración de instituciones oficiales y de organizaciones privadas”, que tal es uno de los objetivos de esta institución.

El Parque Natural del Estrecho es un lugar tranquilo y poco poblado, más allá de las áreas alrededor de los núcleos urbanos de Algeciras y Tarifa incluidas en sus límites. La ensenada de Bolonia también tiene zonas construidas y de servicios (bares, restaurantes, supermercados) para los visitantes y algunos caseríos donde aún se hacen y se venden quesos exclusivos de leche de cabra de fabricación artesanal muy apreciados por su calidad, aunque la densidad de población es bien baja. Óptimo para el ocio, sus numerosos valores naturales han sido puestos a disposición del visitante usando recursos apropiados. Por ejemplo, existe una red de atractivos senderos, algunos de ellos culminados en los faros que adornan el litoral, de dificultad menor y que sirven para conocer el parque.

La oferta de recreo es grande y el parque es entorno para la realización de excursiones propuestas por múltiples empresas que ofrecen sus servicios en la red. Desde el senderismo a los trayectos en bicicleta, pasando por las rutas marítimas con avistamiento de cetáceos y las de buceo para explorar los valiosos fondos marinos.

Aquí tenéis el enlace: