Presentación

Historia artillería

Subsección que muestra hechos relevantes protagonizados por ilustres artilleros y por las distintas unidades que han constituido el inicial Cuerpo de Artillería y actual Arma Artillera.

La Artillería española atravesó una etapa floreciente gracias al empuje experimentado por la necesidad de defender el tráfico marítimo con el Nuevo Continente, fabricando gran cantidad de piezas y diversidad de modelos. Asimismo, la necesidad de defensa de las plazas fuertes y puertos de Indias influyó en el desarrollo y evolución de la artillería de sitio, precursora de la moderna de costa.

La continua demanda de artillería por parte de los conquistadores hizo que las industrias de la metrópoli relacionadas con esta arma se mantuvieran en continua actividad, perfeccionando materiales y técnicas de fabricación, y que la Casa de Contratación las controlara, dentro de la compleja estructura económico-administrativa que había establecido para el buen gobierno de la empresa americana.

Los detalles los podemos encontrar en el libro “LA ARTILLERÍA Y LA CASA DE CONTRATACIÓN DE SEVILLA”, publicado por el autor D. Guillermo Frontela Carreras.



En Bailén, Minerva, simbolizando la ciencia de la Artillería española mediante los conocimientos del Coronel Navarro Sangrán sobre el arte de la guerra y de sus mandos sobre el empleo del Arma, se impuso a Marte, refiriéndose a la fuerza del invasor, consistente en unidades de élite y con la artillería de Napoleón, considerada la mejor de Europa.

Con motivo de esta Batalla se pusieron de manifiesto los avances técnicos de la Artillería española, desarrollados o impulsados por oficiales del Arma.

Los detalles los podemos encontrar en el libro “LA ARTILLERÍA ESPAÑOLA EN LA BATALLA DE BAILÉN”, publicado por el autor D. Guillermo Frontela Carreras.


Comandante Guillermo Reinlein Calzada
Documento 2 de Mayo
La primera unidad acorazada en entrar en combate del Ejército español

1925 - Medalla Militar colectiva a la Batería de Carros de Asalto de Artillería

Los documentos adjuntos son del general Alberto Ruíz de Oña, miembro del Foro para el estudio de la Historia Militar de España.

Realizando un viaje a Melilla el año pasado, entre la 1ª y 2ª ola de la pandemia, tuve el honor de visitar la magnífica Sala Histórica del Regimiento Mixto de Artillería núm. 32, acompañado de su coronel Víctor Muñoz Barbado, donde me explicaron el devenir de esa unidad y la historia de los hechos más destacados, resaltando las hazañas de sus héroes en diferentes conflictos donde combatió esa unidad. Una de las cosas que más me sorprendió fue un guion de una unidad denominada “Carros de Asalto de Artillería” que tenía una corbata de la Medalla Militar colectiva. Me explicaron las vicisitudes de esa unidad tan especial con ayuda de varios dioramas que tenían, pero me propuse investigar algo más de esa unidad y esa es la razón de escribir esto hoy, aprovechando que se conmemora el aniversario de la concesión de una Medalla Milita colectiva.

Conseguí encontrar la resolución de dicha concesión que atestigua que, tal día como hoy se concedió la Corbata de la Medalla Militar por méritos y brillante servicio a la Unidad de Carros de Asalto de Artillería, por RO de 30 de abril de 1925 (DO núm. 96 de 1 de mayo), que dice:

“Conforme a lo propuesto por el Genera en Jefe del Ejército de España en África, en 7 de marzo próximo pasado, de acuerdo con el Directorio Militar y por resolución fecha 27 del actual, se concede la MEDALLA MILITAR a la unidad “Carros de asalto de Artillería”, por su distinguida actuación en Melilla, y muy especialmente por su intervención en los combates que tuvieron lugar en la región de Tafersit, desde el 28 de mayo al 7 de junio de 1923, en los que se comportaron brillantemente luchando con el enemigo a corta distancia, conteniéndolo y rechazándolo con gran beneficio para las columnas. 30 de abril de 1925”

 
 

En 1918, después de la I GM, España empezó a estudiar y planear la dotación a sus unidades de carros de combate con el objetivo de destinarlos a las operaciones en Marruecos. Se eligieron los modelos franceses y por Real Decreto de 16 de septiembre de 1921, se aprobó la compra de seis CC. Schneider CA-1, carro que se denominó “Carro Pesado de Artillería M-16”, y seis tractores de arrastre Latil con remolques porta carros, repuestos y munición, formando una “Batería de Carros de Asalto de Artillería”.

El Gobierno francés, viendo peligrar sus intereses en la zona, accedió a la venta de esos seis carros de combate Schneider CA-1, diez carros de línea Renault FT-17, un carro Renault FT-17 de telefonía sin hilos (TSH), así como sus vehículos de transporte y repuestos y accesorios.

Por ese motivo llegaron a Madrid el 26 de diciembre de 1921 los seis carros Schneider junto a seis camiones tractores Latil, seis remolques portacarros, munición y accesorios por un valor total de 1 367 303 francos. Con este material, por orden comunicada de 4 de enero de 1922, se creó la Batería de Carros de Asalto, dependiente de la Escuela Central de Tiro de Artillería. Dada su necesidad en la zona de operaciones, fueron enviados a Málaga para su embarque el 22 de febrero y llegaron a Melilla el 6 de marzo; por lo tanto, LOS ARTILLEROS FUERON LOS PRIMEROS EN LLEVAR MATERIAL ACORAZADO A TIERRAS ESPAÑOLAS EN ÁFRICA (el 13 llegaron los Renault de infantería). Tras ser revistada por el general Sanjurjo, el 8 de marzo la Batería se desplazó al campamento del Batel, donde quedó acantonada.

La tripulación de cada carro era de un teniente jefe de carro, un sargento segundo jefe, un cabo, un tirador para el cañón de 75mm, un conductor-mecánico y dos sirvientes de ametralladoras; total 7 artilleros. Este CC pesaba aproximadamente 14,5 Tm, estaba propulsado por un motor de gasolina de 4 cilindros de 60 Cv, tenía una autonomía de 80 Km (o 8 h de funcionamiento), el blindaje estaba entre 5,5 y 11,5 mm y tenía una caja de cambios con 3 velocidades hacia delante y una hacia atrás.

Como se ha dicho, estos carros serían trasladados a Melilla en marzo de 1922, para la creación del primer Grupo Acorazado de nuestro Ejército, siendo el Capitán de artillería D. Carlos Ruiz de Toledo el oficial al mando de la batería, que posteriormente desempeñará un papel fundamental en el desarrollo del carro Español Trubia

Esos Schneider, destinados a la Comandancia de Melilla, bajo el nombre de “Grupo de Carros de Asalto de Artillería”, aunque poco después volvieron a tener su original denominación de “Batería de Asalto de Artillería”, nada más llegar, fueron trasladados sobre sus remolques porta-carros al campamento de Batel dos días después de su llegada a Melilla, donde harían prácticas con ellos y los pondrían en servicio para combatir en la Guerra de Marruecos, se trasladaron al campamento de Dar Drius, y tres días más tarde, se incorporaron al campamento de Itihuen, donde estaban las fuerzas del General Berenguer, entrando en acción en la operación de Ambar el 14 de Marzo de 1922 en la zona de Batel, contra las posiciones de Ambar y Tuguntz, apoyando a la Legión, siendo la PRIMERA UNIDAD ACORAZADA EN ENTRAR EN COMBATE DEL EJERCITO ESPAÑOL. Ese día, avanzando hacia Ambar, tuvieron su Bautismo de Fuego, junto a tropas de la Legión, participando en la ocupación de Ambar y Yebel-Imelahen.

Se creó un distintivo especial para el personal que prestó servicios en los carros de asalto de Artillería por Real Orden circular de 23 de junio de 1924 (DO núm. 140 de 25 de junio).

También debemos destacar el esfuerzo y habilidad con que los mecánicos y armeros fabricaban las piezas de repuesto de estos vehículos para mantener su operatividad, pues la falta de recursos les obligaba a ello. Con la experiencia de guerra, ese personal de la Batería introdujo algunas mejoras en los carros, instalando en las puertas traseras de acceso una ametralladora adicional y se abrió una tronera delante del conductor, destinada a una cuarta ametralladora.

A pesar del alto nivel técnico del personal y del cuidadoso mantenimiento realizado en condiciones muy difíciles, los Schneider continuaban dando problemas por lo que en Agosto de 1925 se gestionó la compra de otra batería con material "del tipo Vickers del último modelo o con los que pueda hacer Trubía", pero finalmente no se compró ninguno.

Hay que recordar que la Batería de Carros de Asalto se hizo merecedora de la Medalla Militar Colectiva, por Real Orden de 30 de abril de 1925, por su brillante intervención en los combates de la región de Tafersif, desde el 28 de mayo al 7 de junio de 1923. También la Medalla Militar Individual, que recibió su Capitán D. Luis Ruano Peña, por Real Orden de 21 de septiembre de 1923, por méritos y comportamientos en distintas operaciones en campaña en Melilla.

El capitán Ruano fue uno de los pocos que se salvó de la matanza del Monte Arruit y fue el que apoyo al Comandante Benitez en Igueriben desde cerca de Izzumar con la 3ª batería de montaña. Posteriormente fallecería como consecuencia de heridas recibidas en acción de combate el 25 de julio de 1928, a los 32 años, siendo enterrado en el cementerio militar de Melilla (Galeria militar izquierda, Fila 1, nº 8) y concediéndosele a título póstumo el empleo de Comandante.

Aunque la guerra de Marruecos acabó en 1927 los Schneider seguían allí en 1929, pero poco después fueron trasladados a la Península, dos al parque de Artillería de Madrid para repararse, y los otros cuatro a la Escuela de Automovilismo de Artillería en Carabanchel, donde permanecieron aparcados. Al inicio de la Guerra Civil en 1936, los CA-1 se pusieron en funcionamiento y uno fue enviado la tarde del día 19 a asaltar el Cuartel de la Montaña y el día 21 se enviaron dos carros para sitiar al Alcázar de Toledo, de los que uno resultó destruido y el otro regresó a Madrid el 26 de Septiembre. Estos tres carros resultaron destruidos en los combates de los meses siguientes alrededor de la capital, restando únicamente sus cañones.

El capitán de artillería Carlos Ruiz de Toledo, que había mandado esa Batería de Schneider CA1 en Marruecos, inspirándose en el Renault FT-17, desarrolló en 1925 el primer carro de combate fabricado en España, el “Trubia serie A”, que se montó en la fábrica del mismo nombre; estaba impulsado por un motor Hispano-Suiza de gasolina, de cuatro cilindros 40/50, con una torre de dos mitades articuladas donde montar dos ametralladoras y un tren de rodaje muy parecido al del FT-17.

El próximo año 2022 será el centenario de la creación de la primera Unidad Acorazada de nuestro Ejército, la Batería de Carros de Asalto de Artillería con seis carros Schneider CA-1, confió que se haga algún acto conmemorativo.

Fuente:

 

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